Enseñanza Esenia III

La vida privada de Jesús estuvo marcada por una entrañable historia de amor con María de Magdala. Esta «leyenda» es el alimento de de amor que desde muy pequeño Jesús necesitó para llevar a cabo su obra. Una obra que casi nunca fue tarea fácil, pues desde niño, siempre pretendió hacer pájaros de barro.

Deseó profundamente con sus enseñanzas que sus contemporáneos se cuestionasen a su Dios, lo que hasta el momento conocían de él y su supuesto e inevitable plan divino. Para cambiar a Dios por un Padre, algo más cercano, más tierno y menos iracundo.

Dedicó toda su vida y su obra a la búsqueda de la perfección en sus actos, fruto de un profundo pensamiento marcado por la necesidad de expandir el amor universal que sentía en su ser y que también recibía desde el divino femenino que le acompaña en esta encarnación, su amante María de Magdala.

Esta es una historia de amor, más allá del amor, cuyo propósito y fin sirve a la humanidad, y al amor fraterno creando así una historia interminable. Muchos participaron de tal amor y esto les impregnó de una nueva visión y concepción de sus realidades, de sus vidas. La devoción de Jesús por la Magdalena es la consagración del hombre al siguiente paso evolutivo de la humanidad, el universo creativo, el divino femenino. Este amor le dio la medida de paz que muchos buscan y muy pocos encuentran.

Este curso nos acercará más a su humanidad y a su esencia, y nos enseñara a un Jesús hombre, cercano y humilde que cumplió con toda la ley de Moisés.